Napoleón jugaba ajedrez

 

El ajedrez es un juego milenario que ha atraído a ilustres personajes a lo largo de su larga historia. Intelectuales, artistas, filósofos, políticos… muchos de ellos fueron fascinados por un juego que reúne ciertas cualidades que lo hacen único. De hecho para muchos no es un simple juego, ha recibido calificativos que lo sitúan en la categoría de ciencia o incluso de arte. Sea como fuere, nadie puede dudar que es una actividad entretenida y estimulante, que nos brindará horas de diversión.

Uno de los personajes célebres que fue cautivado por el ajedrez fue Napoleón Bonaparte, general y emperador de Francia a principios del siglo XIX. Este original general puso bajo sus pies a casi toda Europa, salvo la lejana y helada Rusia donde encontró la derrota que precipitaría su caída del trono francés. Una vida fascinante que le convirtió en el hombre más poderoso de su tiempo… pero no es eso lo que nos ha llevado hasta aquí, sino su gran afición por el ajedrez.

Hay que empezar diciendo que Napoleón no era un gran jugador, ni siquiera tenía grandes conoci- mientos sobre la teoría de la época, pero jugaba con gran entusiasmo y una vez sentado ante el tablero era tan ambicioso como en el campo de batalla. La mejor manera de conocer su nivel y su forma de jugar es reproducir sus partidas:

Madamme de Remusat – Napoleón Bonaparte

Paris, 1802

Hay que comenzar diciendo que Madamme de Remusat era un jugadora bastante floja, algo que se constata a lo largo de toda la partida. Este es un buen ejemplo de como explotar una apertura mal jugada por el rival 1.e4 Cf6 2.d3 Cc6 3.f4 e5 4.fxe5 Cxe5 5.Cc3 Cfg4 Napoleón despliega su caballería, tal como hacía en sus batallas reales cuando iniciaba el ataque con dicha guardia 6.d4 Dh4+ 7.g3 Df6 se amenaza mate en f2, las negras han desarrollado sus fuerzas con rapidez, las blancas por el contrario están atrapadas e inmoviliza- das 8.Ch3 Cf3+ 9.Re2 Cxd4+ 10.Rd3 un error que precipita los acontecimientos, llevar al rey hacia el centro es facilitar las cosas al rival

Remusat-Napoelon[1]

 

10…Ce5+ Napoleón combina para llevar al rey todavía más lejos, donde será más vulnerable… el mate es inevitable 11.Rxd4 Ac5+ 12.Rxc5 Db6+ 13.Rd5 Dd6++ 0–1Napoleon3[1]Remusat[1]

Madamme de Remusat fue una de las damas de honor de Josefina, esposa de Napoleón. Su relación con el Emperador fue importante, ya que fue la encargada de escribir las memorias de éste, en la que es considerada su biografía más fiable. Napoleón fue incapaz de escribir sobre sí mismo, a pesar de intentarlo en varias ocasiones, por lo que nos tenemos que fiar de lo escrito por otras personas.

Napoleón jugó esta partida con un estado de ánimo alterado. No en vano, esa misma noche iban a fusilar, por orden suya, a uno de sus mayores opositores, el duque de Enghien. Tal vez esto hizo que Napoleón jugase de manera agresiva, barriendo a su débil rival en tan sólo 13 jugadas.

Napoleón Bonaparte – Autómata ‘El turco’

Viena, 1809

Un autómata es una máquina capaz de realizar cualquier tarea humana. En cuanto al ajedrez, el más famoso fue ‘El turco’, que campó a sus anchas, derrotando a todos sus adversarios, durante el siglo XIX. Como es lógico imaginar, esta máquina era un engaño, un fuerte jugador humano estaba oculto en su interior y era el encargado de realizar las jugadas 1.e4 e5 2.Df3 aquí vemos el flojo nivel en conocimientos de teoría del emperador, esta salida prematura de la dama es un poco temeraria 2…Cc6 3.Ac4 Cf6 4.Ce2 Ac5 5.a3 d6 6.0–0 Ag4 7.Dd3 Ch5 a pesar de jugar con negras, ‘el Turco’ ha desarrollado todas sus piezas, la iniciativa es suya 8.h3 Axe2 9.Dxe2 Cf4 10.De1 Cd4 11.Ab3 

Napoleon-Bertrand[1]

11…Cxh3+ esta combinación no es captada por Napoleón y resultará decisiva ya que su enroque queda destrozado 12.Rh2 no se podía tomar el caballo por el jaque doble Cf3+ 12…Dh4 13.g3 grave error de Napoleón que permite ganar la dama a las negras 13…Cf3+ 14.Rg2 Cxe1+ 15.Txe1 Dg4 16.d3 Axf2 17.Th1 Dxg3+ la partida ya no tiene sentido, las blancas deberían haber abandonado ya 18.Rf1 Ad4 19.Re2 Dg2+ 20.Rd1 Dxh1+ 21.Rd2 Dg2+ 22.Re1 Cg1 23.Cc3 Axc3+ 24.bxc3 De2# 0–1

Turco[1]

Napoleón disputó 3 partidas contra el autómata y en las 3 encontró la derrota. Otra historia curiosa rodea a estas 3 partidas. Como ya he dicho, la fama de ‘El Turco’ se había extendido como un reguero de pólvora por toda Europa, reyes y nobles habían acudido a ver sus prodigios y habían sucumbido al jugar contra el autómata, por ejemplo: el duque Pavel, la zarina Catalina II o el emperador Federico II. Cuando Napoleón fue invitado a Viena para disputar varias partidas contra este ingenio diabólico, no lo dudó y aceptó la propuesta…

Lo que Napoleón no sospechaba es que tras esta invitación había un plan de sus enemigos, los ingleses, para apresarle. Dicho plan fracasó y el emperador consiguió huir sin ser hecho preso.

Otra cosa que ignoraba Napoleón, y todos sus contemporáneos, es que dentro de la máquina se encontraba Johann Allgaier, un fortísimo jugador francés. De hecho, en esa época se creía que ‘El turco’ funcionaba gracias a campos magnéticos, ya que su interior estaban llenos de cables (para despistar al observador). Los más crédulos dieron por cierto el rumor de que la máquina era un pacto con el diablo hecho por su creador, Wolfgang Von Kempelen.

Está documentado que tras la 3ª derrota, Napoleón se encolerizó y de un manotazo arrojó todas las piezas del tablero al suelo. A pesar de su orgullo, Napoleón no podía competir ante un jugador de la talla de Allgaier.

Napoleón Bonaparte – General Bertrand

Santa Elena, 1818

1.Cf3 Cc6 2.e4 e5 3.d4 Cxd4 4.Cxd4 exd4 5.Ac4 Ac5 6.c3 De7 esa no era la mejor opción, había varias jugadas que hubiesen favorecido el desarrollo de las piezas negras 7.0–0 De5 8.f4 dxc3+ las negras atacan y tienen la iniciativa, veamos si Bertrand supo aprovecharlo 9.Rh1 cxb2

Napoleon-Bertrand[1].jpg

10.Axf7+ Rd8 11.fxe5 a Napoleón no le importa perder una torre, la dama coronada está encerrada y ya no influye en el juego. Aun así la ventaja material está del lado negro, pero tendrá que jugar con fuerza para conservarla 11…bxa1D 12.Axg8 Ae7 si se toma el caballo sigue Db3 con algún problema para las negras13.Db3 a5 inconcebible error que permite a las blancas disponer de un mate en 5 jugadas. Lo mejor era reintegrar la dama al juego a través de Dxe5 14.Tf8+ Axf8 15.Ag5+ Ae7 16.Axe7+ Rxe7 17.Df7+ Rd8 18.Df8# 1–0

Bertrand[1]Napoleon2[1]

 

Henri Gatien Bertrand fue un general que sirvió a las ordenes de Napoleón y que compartió el exilio con éste en la isla de Santa Elena. Durante los largos días de cautiverio no tenían demasiadas actividades en las que ocuparse, por lo que disputaron un gran número de partidas de ajedrez.

Aprovechando que la afición de Napoleón al ajedrez era conocida por todos, sus partidarios idearon un plan para que se fugase de Santa Elena. Le regalaron un ajedrez con piezas talladas en marfil, sabiendo que dicho regalo no despertaría sospechas entre sus captores. Dentro de este ajedrez había un plan perfecta- mente detallado para que el general corso huyese de su isla-prisión. Esto no llegó a ocurrir, ya que Napoleón estaba en el fin de sus días y no se vio con fuerzas para emprender la dura empresa de recuperar su libertad.

Esta es la historia relacionada con el ajedrez de uno de los personajes más relevantes de la historia, que nos demuestra la importancia de este juego que es capaz de cautivar a las mentes y personalidades más brillantes.

NOTA IMPORTANTE (27-02-2011): Según lo publicado por el GM Youri Averbach en uno de sus libros, varias de las partidas jugadas por Napoleón que se han conservado son falsas, fueron inventadas por el campeón francés del siglo XIX Pierre Charles Saint Amant, con la idea de ensalzar al personaje. Según Averbach, sólo la partida ante el Turco es real, el resto fueron invenciones de la retorcida mente de Saint Amant. La verdad es que si todas las crónicas coinciden en que Napoleón era un jugador bastante flojo, parece extraño que jugase dos partidas del nivel de las disputadas ante Bertrand y Mme. Remusat. De todas formas, he decidido no cambiar el artículo, sirva pues como tributo a la pícara y brillante mente de Saint Amant que inventó las partidas y a Napoleón, que tenía tanta afición al ajedrez como cualquiera de nosotros.

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